Dioniso y Baco, los dioses del vino ¿Conoces su historia?

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Dioniso y Baco, los dioses del vino ¿Conoces su historia?

Domus Vinum | Gelmin González | 19/05/2022

El vino es más que un alimento, es un sinónimo de experiencias, ideas, pasiones y cultura. A lo largo de la historia se ha convertido en un elemento básico para la reunión y el gozo de la humanidad.

Es bien sabido que el vino es relacionado a las deidades, su evolución ha hecho que cada una de las antiguas culturas decidieran rendirle un homenaje a través de los mitos y leyendas que se formaron alrededor de él.

Dioniso y Baco, son los dos dioses del vino más importantes, el primero es relacionado a la mitología griega y el segundo a la romana. ¿Te sabes su historia?

Dioniso

Dios del vino, patrón de la agricultura y ejemplo de éxtasis. Según la mitología griega es hijo de Zeus, por lo que automáticamente es parte de los dioses del olimpo, sin embargo, su nacimiento estuvo a punto de ser impedido.

Dioniso fue fruto de una relación extramarital entre Zeus y Sémele, una mortal de Tebas, Hera, esposa legitima de Zeus se enteró de la infidelidad de su esposo y trató de detener el nacimiento de Dioniso, a pesar de todas las barreras Zeus logró tener a su hijo, pero decidió esconderlo de Hera.

Dioniso pasó su juventud lejos de su padre, fue en la adolescencia cuando conocí la vid y aprendió a cultivarla, un día creó una bebida con el fruto fermentado y sin quererlo inventó el vino. Poco a poco se enamoró de su creación y perfeccionó sus técnicas, predicó a los mortales del mundo la cultura del vino.

En sus viajes por distintas tierras popularizó la vendimia del zumo de la vida, se dedicaba a aplastar las uvas mientras bailaba y cantaba (tradición que perduró hasta la industrialización), el gozo que transmitía lo llevó a consagrarse como “El Libertador”, siendo reconocido como un personaje que inspiraba al ritual y al éxtasis.

Se dice que Dioniso también inspiró la creación del teatro, los primeros esbozos de la teatralidad se vincularon al también llamado “Dios del Vino”. Expertos del tema han afirmado que las primeras celebraciones de teatro se originaron al comienzo de la época de siembra de vid en distintas comunidades, los pobladores lo hacían con la intensión de homenajear al dios del vino y así pedirle una buena cosecha.

Baco

Alrededor del año 200 a.C. el culto a Baco se popularizó en la cultura romana, para ellos, Baco era el dios del vino, mismo que fue creado gracias a la transmisión del mito de Dioniso de generación en generación.

Los romanos comenzaron a crear su propio dios del vino, primeramente, lo imaginaron como una divinidad esbelta y poderosa, en su nombre comenzaron a celebrar las “Bacanales”, una serie de festividades exclusivas de las mujeres en las que se dedicaban a compartir su doctrina y enseñar las bondades del vino, se dice que en estas reuniones el desenfreno llegaba a grandes niveles, esto tuvo más repercusión cuando se dejaron entrar a hombres a las celebraciones. Las Bacanales eran populares entre mujeres, hombres, pobres y esclavos.

Baco, se convirtió en un símbolo romano de embriaguez, gozo y libertad, los romanos veían en él la oportunidad de olvidarse de su normalidad y así vivir de una manera más auténtica, gracias a esto, Baco se convirtió en el dios del vino, la agricultura y la fertilidad, también pasó de ser una deidad bella y respetable, a un ser obeso y festivo.

La figura de estos dos dioses ha sido influencia de movimientos sociales, artísticos y culturales a lo largo de la historia mundial, pero más allá de eso, se han convertido en el reflejo de la importancia que ha tenido el vino como un alimento que une pasiones, momentos, historias y sociedades.