Música en México. Historia, riqueza y pasión

Música en México. Historia, riqueza y pasión

La Cabina | 06/04/2022 | Gelmin González

La música ha funcionado como un medio en el cual los distintos estratos sociales del mundo encuentran un refugio, un altavoz, o un diario, también ha constituido una herramienta que permite construir una identidad que se nutre de los mensajes ideológicos que hay detrás de sus interpretaciones.

México es un territorio que ha estado acompañado por este arte a lo largo de toda su historia, la cultura propia de los antiguos pobladores, las influencias de los conquistadores, las creaciones del mestizaje y los estragos de la globalización han hecho que los mexicanos posean en su ser una vasta y rica cultura musical, incluso, aunque ellos no lo sepan.

En la era prehispánica comenzó casi por naturaleza humana una serie de rituales en los que intervenían instrumentos fabricados con barro, carrizo, cuernos, pieles, y un sinfín de materiales que anunciaban a pobladores e invasores mensajes de guerra, paz o de espiritualidad a través de sonidos que imitaban a la naturaleza.

Hoy en día, por medio de la investigación, interpretación, y con un poco de imaginación, podemos entender como los antiguos pobladores hicieron de la música un método eficaz para esparcir mensajes en sus comunidades. Lo que más rescatamos de este primer acercamiento a la música es la herencia instrumental que dejaron en las nuevas generaciones.

A raíz de la conquista española, comenzó a crearse un mestizaje político, social, y en este caso musical que obedecía a las causas “normales” del intercambio cultural entre las sociedades.

Pasaron años e incluso siglos para los que la conjunción de la música prehispánica con los sonidos españoles que a su vez tenían influencias de culturas europeas y orientales, aunados a experiencias sonoras que recogían los distintos estratos sociales del país en sus experiencias con personas de naciones e islas de América, dieran como resultado los primeros esbozos de una identidad musical propia del territorio mexicano.

A principios del siglo XX en las décadas de la revolución y los tiempos posteriores a este evento histórico, los mexicanos pudimos comenzar a disfrutar el apogeo del género ranchero o de los mariachis, impulsados principalmente por estrellas del cine como Jorge Negrete, Pedro Infante, Javier Solís, entre otros.

De 1940 a 1970 la sociedad nacional amó, se alegró, lloró, aprendió y se quejó con estas canciones, de este género surgieron otras corrientes como la banda sinaloense o el norteño, creando en distintas regiones del país música de carácter tradicional e impacto popular.  

En la actualidad la masificación producida por la globalización ha hecho que los mexicanos diversifiquen aún más la biblioteca musical que tienen en su mente y en su corazón, ritmos de rock, reguetón, pop, ska, electrónica, entre otros, se han convertido en parte de su acervo musical. Sea el género que sea, lo importante es considerar este arte como una memoria oral del presente y el pasado, vivir la música y sentir la letra.